𝐀𝐌𝐎𝐑𝐄𝐒 𝐐𝐔𝐄 𝐃𝐔𝐑𝐀𝐍 𝐌Á𝐒 𝐐𝐔𝐄 𝐄𝐋 𝐓𝐈𝐄𝐌𝐏𝐎

Amor mío, dondequiera que te encuentres, ruego al cielo por tu dicha y tu fortuna; que cada paso que des sobre la tierra encuentre una sonrisa bajo la luna.


Que nunca falte la luz en tu sendero, ni la esperanza en tu noble corazón; que la vida te colme de alegrías y te regale motivos para una canción.


Yo sigo aquí, fingiendo que estoy bien, aunque la ausencia me robe la calma; porque desde el día en que te marchaste se quedó tu recuerdo viviendo en mi alma.


No sé por qué te alejaste de mi lado, si fueron mis errores o mi desatención; quizás el tiempo desgastó nuestros sueños, o tal vez se cansó de esperar tu corazón.


Y si otro amor llegó hasta tu destino para brindarte aquello que no pude dar, comprendo tu partida y tu silencio, aunque me duela tener que aceptar.


Vivía convencido de que tu amor eterno jamás abandonaría nuestro jardín; creí que siempre estarías esperándome, sin imaginar que llegaría el fin.


Me entregué a mis estudios y mis labores, persiguiendo metas, buscando avanzar; mientras tú, en silencio y con tristeza, aprendías poco a poco a marchar.


¡Cuánto me pesa ahora mi descuido!

¡Cuánto me duele la oportunidad perdida!

Porque fue cuando te vi partir para siempre que comprendí cuánto valías en mi vida.


Hoy sé que te amaba con toda mi alma, más de lo que jamás pude expresar; pero el amor que no se cuida a tiempo termina convertido en un triste recordar.


Solo me quedan tus besos de terciopelo, la suavidad de tus manos sobre mi piel, las noches en que tus ojos me miraban como si el mundo entero cupiera en ellos.


Y me quedan también aquellas caricias que sembraron ternura en mi corazón; instantes que el tiempo jamás borrará, porque viven grabados en mi emoción.


Cuando el viento trae tu perfume lejano, mi pecho vuelve a temblar de ansiedad; y si una mujer lleva ese mismo aroma, regresa tu recuerdo con intensidad.


Por un instante imagino que has vuelto, que vienes sonriendo hacia mí otra vez; y mi corazón corre detrás del milagro que sabe imposible, pero quiere creer.


Entonces despierto de aquella ilusión, y mis ojos se llenan de melancolía; porque comprendo que nunca volveré a estrecharte en mis brazos algún día.


Sin embargo, si el mundo llegara a preguntarme cuál fue el amor más puro que conocí, alzaría la voz para decir tu nombre y contaría la historia que viví.


Porque fuiste la primera mujer de mi vida, la dueña de mis sueños y mi inspiración; la huella imborrable que dejó el destino escrita para siempre en mi corazón.


Y aunque los años pasen lentamente y otros caminos me toque recorrer, habrá un rincón sagrado dentro de mi alma donde solo tú volverás a florecer.


Porque hay amores que mueren en la distancia, pero jamás en la memoria ni en la piel; amores que el tiempo no logra sepultar, porque nacieron para durar más que él.


Y así vivirás, amor mío, entre mis versos, mis lágrimas y mi fe; como la estrella más hermosa de mi cielo, como el gran amor que una vez perdí y que jamás olvidaré.

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