๐ ๐๐ ๐๐ร๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐ร๐๐
Hay noches en que el silencio desciende tan lentamente sobre el mundo, que parece posible escuchar el latido de los sueรฑos.
Es entonces cuando llegas.
No vienes por los caminos de la tierra, ni cruzas puertas ni ventanas.
Llegas desde ese reino invisible donde habitan las esperanzas que el corazรณn se niega a abandonar.
Y te veo.
Corres entre jardines iluminados por la luna, persigues luciรฉrnagas entre las sombras y tu risa se eleva hacia las estrellas como una campana de cristal.
Entonces me llamas.
Y en esa sencilla palabra, en ese dulce "padre", encuentro mรกs felicidad que en todos los tesoros del mundo.
Tus pequeรฑas manos buscan las mรญas, tus ojos reflejan la ternura de tu madre, y en tu sonrisa florece la misma luz que un dรญa encendiรณ amor en mi corazรณn.
Pero el alba llega.
Las estrellas se apagan.
Los sueรฑos retroceden lentamente hacia sus lejanos jardines de niebla.
Y tรบ tambiรฉn te marchas.
Sin embargo, antes de desaparecer entre la bruma, vuelves el rostro y sonrรญes.
Como si quisieras decirme que los sueรฑos mรกs hermosos nunca se pierden del todo.
Que permanecen.
Que esperan.
Que viven.
Y desde entonces guardo tu recuerdo como quien guarda una rosa entre las pรกginas de un libro amado.
Con cuidado.
Con ternura.
Con esperanza.
Porque aunque todavรญa no existas, aunque tal vez jamรกs llegues a este mundo, ya ocupas un lugar eterno en mi corazรณn.
Comentarios
Publicar un comentario